La momia de Lee Cronin arranca cuando un joven matrimonio pierde a su hija misteriosamente en Egipto. Ocho años después, descubren que la niña ha aparecido con vida, aunque quizá no como ellos quisieran.
Cuando se anunció una nueva película de momias (fuera de la franquicia protagonizada por Brendan Fraser y fuera, también, de aquel intento fracasado con Tom Cruise por crear un universo compartido de monstruos, al estilo UCM) a cargo de Lee Cronin, que ya venía de dejarnos un estupendo sabor de boca con su Evil Dead Rise (Posesión infernal: el renacer), no sabía qué esperar. Imaginaba que la cosa tomaría el camino clásico del monstruo vengativo que escapa de su viejo sarcófago para sembrar el terror.
Y, sin embargo, no fue así. Resultó que la premisa de esta momia (¡de Lee Cronin! No olvidemos eso) era otra cosa, y hasta cierto punto podemos considerar que el título es algo engañoso. Para empezar, me interesó muchísimo, por terrorífica, la idea de perder a una hija a manos de un secuestrador y saber que la han usado y mancillado para llevar a cabo un ritual; y no sólo eso, sino que ocho años después regresa viva pero convertida en algo espantoso, algo que ya no es esa niña que desapareció. No soy padre y mi instinto paternal debe andar perdido en algún cráter de Marte, pero igualmente hay algo en ese concepto que me parece devastador.
No es una idea nueva, lo sé, pero lo que se plantea en La momia de Lee Cronin especialmente siniestro y… Extraño. Esta película, como decía, se aleja del concepto clásico que ya hemos visto en multitud de ocasiones, desde la versión de Universal Pictures de 1932 protagonizada por Boris Karloff, la de Hammer protagonizada por el legendario dúo Lee/Fisher de 1959, hasta la más aventurera y cómica versión de Stephen Sommers con Brendan Fraser de 1999. Todas ellas parten del mismo modelo de monstruo, la misma base: un milenario zombi egipcio regresa de entre los muertos con un objetivo en mente.
Lee Cronin retuerce este planteamiento y convierte a su momia en otra cosa, dándole un significado distinto y más oscuro si cabe al concepto de la momificación. Esto lleva a que la película vaya desviándose poco a poco hacia el cine de exorcismos, pero aderezado con humor negro de brocha gorda, sangre, body horror pringoso y la violencia desquiciada propia de la saga Evil Dead, lo que da como resultado un mix tan eficaz que cuesta creer que a nadie se le ocurriera antes.
La momia de Lee Cronin es una película de exorcismos rabiosa, frenética, histérica, llena de diabólicas imágenes que harán las delicias de los amantes del terror. Y quizá La Momia, a nivel de guion, no cuente nada que se nos haya contado ya antes, pero esta es una de esas películas en las que importa mucho más el cómo que el qué, porque el cómo es realmente bueno y ahí es donde está el jugo que nos interesa.
En cualquier caso, la película está perfectamente equilibrada en lo referente a lo narrativo, alternando el agónico drama del matrimonio protagonista (Laia Costa, enorme), propio de películas como El Exorcista, de Friedkin, con una subtrama que funciona como si dentro de la película hubiese un pequeño y turbio thriller policíaco.
Todas estas piezas forman un gran conjunto y logran que las más de dos horas se pasen sin darnos cuenta. Siempre se nos está contando algo, y la información que va esclareciendo los acontecimientos se nos dosifica poco a poco, y sumando esto a la incertidumbre de no saber cuál será la siguiente salvajada mostrada en pantalla, se consigue mantener la atención del espectador de forma constante, lo cual no es poca cosa ni tampoco fácil.
Para terminar, necesito hablar de lo mucho que me fascina cuando un director, en este caso Lee Cronin, se atreve a ser creativo, a jugar con el lenguaje cinematográfico, a poner la cámara en sitios raros e inesperados (¡ese uso de la Dioptría Dividida!) y moverla de forma extravagante y barroca en vez de limitarse, como tantos y tantos, a lo fácil, obvio e insípido. Y no sólo hablo de las imágenes, sino también del impactante diseño de sonido.
Todo en La momia de Lee Cronin está hecho con mimo y cariño. Se nota que tras la cámara hay alguien que ama el género y se preocupa por hacer las cosas bien, por hacer algo que destaque. Gracias, Lee Cronin, por tener algo que decir más allá del guion. El cine actual necesita más directores así. Ya lo dije en la reseña de Te van a matar, y ahora lo repito aquí.
Resumiendo: si os gusta Evil Dead tenéis que verla. Si os gusta El Exorcista también, claro, pero especialmente tenéis que verla si disfrutáis con el estilo desquiciado, sangriento y cómico-macabro de la saga creada por Sam Raimi. Porque, si es así, en La momia de Lee Cronin os vais a sentir como en casa.

